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Érase una vez un francés de Lille y un italiano de Roma, ambos con ganas de cambios. Se encontraron en Sarrià y decidieron darle un cambio también al barrio.
El barrio más elegante de Barcelona ahora ya tiene su sitio "Cool", diferente, atemporal, conservador y transgresivo. Sobre todo simple y auténtico como sus propietarios y sus propuestas.
Un italiano y un francés solo se podían juntar fuera de sus propios países. Sarrià ha sido una simpática casualidad.
¿Resultado?
Comida esquisita, vino excelente y ambiente unico.
es decir los ingredientes de la felicidad.
¿En dos palabras?
comer bien y... pasarlo mejor